lunes, 11 de marzo de 2013

VALORES Y CREENCIAS


No he coincidido con nadie que me garantice al cien por cien sus valores, como tampoco a quien posee unas férreas y convencidas creencias . Y es que siempre dependemos de las circunstancias que nos tocan vivir. Éstas, afectan a nuestras decisiones y por lo tanto a nuestra vida. Las circunstancias, nos van colocando o quitando piedras del camino. Piedras, que son problemas a resolver y que ponen a prueba nuestra personalidad.
El que no tiene, ni ha tenido grandes problemas, no se conoce, no sabe quien es realmente, ya que no puede evaluar ni la fuerza de sus valores, ni la de sus creencias.  No es lo mismo decir que soy íntegro, cuando en el banco tengo dinero y no me falta para comer, que cuando no hay pan en la mesa y me van a desahuciar. ¿Cuanto de mi integridad sería capaz de perder por mantener el techo y el pan? ¿Qué sería capaz de hacer? 
Sobre las creencias de cada uno, yo me defino como cristiano, creo en Dios, pero a la vez me acuso de no poseer una fe lo suficientemente fuerte como para, haber entregado mis bienes a los necesitados y poner constantemente la otra mejilla. Osea que me baño en las aguas de Dios pero suelo guardar la ropa y cuando hay grandes problemas acudo a ÉL en busca de un flotador que me impida hundirme. ¿Soy mal cristiano?
Ahora que a la gran mayoría, nos han colocado grandes piedras en nuestro camino es tiempo de poner a prueba la fuerza de nuestros valores y de nuestras creencias, es tiempo de conocernos y de definirnos. Sólo podremos salir adelante si en primer lugar nos resistimos con todas nuestras fuerzas a perder nuestros valores y creencias, a la vez que resolvemos  problemas. Poco aporta a esta sociedad aquel que no opone ningún tipo de resistencia y dedica su tiempo a criticar y hundir  al de enfrente, al vecino. Si nos dejamos arrebatar totalmente nuestros valores y nuestras creencias estamos perdidos.

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